Deliciosamente imperfecta
En el no tan lejano futuro del año 2056, una epidemia se apodera del planeta con un efecto devastador: los órganos empiezan a fallar masivamente. De la tragedia surge un salvador: GeneCo, una compañía de biotecnología que ofrece trasplantes de órganos - siempre que se pague por ellos. Cuando no se puede hacer frente a los pagos, la compañia GeneCo envía a los hombres Repo a recuperar los órganos implantados. En un mundo en el que los adictos a la cirugía están enganchados a los calmantes y la ley permite el asesinato, una joven busca la cura para la extraña enfermedad que sufre y también información sobre la misteriosa historia de su familia. Tras ser arrastrada al inquietante mundo de GeneCo, le resulta imposible volver. Pero todas sus preguntas encontrarán respuesta en un esperadísimo espectáculo: The Genetic Opera.

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Rara avis donde las haya, esta pequeña joya por pulir, la gran esperanza del fandom para el 2008 nos llega con bastante retraso - el DVD sale a la venta en Estados Unidos en pocos dias. Su demora es, por otro lado, comprensible. Estamos ante una peli tan de culto que hasta podríamos decir que espanta a sus potenciales seguidores. Más allá del cine comercial y de las propuestas de autor, existe un cine totalmente transversal, indefinido por naturaleza, que bebe de todas las fuentes y no acaba pareciéndose a ninguna.
No estamos ante un experimento de cine underground, pues viene avalado por los productores de Saw, que consiguen darle ese toque gore que sin duda la historia necesita. Pero, desde luego, un musical sin apenas diálogo recitado, donde el punk, el techno y el rock gótico abrazan sin reservas a un montón de referentes diversos -desde las inspiradoras The Rocky Horror picture show, El Fantasma de la Ópera o Blade Runner (sustituyan a los replicantes Nexus 6 por los pacientes de costosos transplantes que no pueden pagar los gastos médicos) hasta los videoclips decadentes de la New Wave o la Electro Body Music de los 80s-, no puede considerarse mainstream que digamos.
Repo! La ópera genética es originariamente un musical de Broadway de relativo éxito, con una reducida pero fiel parroquia de fieles que ahora se ha visto adaptado a la gran pantalla, ganando en el camino una imagineria visual barroca, absorbente y ultrakitsch. Con una historia llena de lugares comunes y personajes arquétipicos -el antihéroe, la chica perdida, el narrador, el malvado de opereta- que no consigue entusiasmar más que a ratos, la baza de esta propuesta está en su contundente banda sonora y en la distopía futurista que plantea -un mundo donde la cirugía estética se encamina hacia el transplante de órganos, una cosmética interna, por así decirlo-, donde todos los personajes son a la vez héroes y villanos.
Es una pena que los grandes logros de su salto a la gran pantalla -la sangre y la chasquería, la impactante imagen del Hombre Repo en acción o el encanto divino de la musa Blind Mag- se vean malbaratados por una narrativa nefasta -uno tiene la sensación de estar viendo un videoclip de hora y media- y una historia con demasiados cabos sueltos. Lo peor de su atrevida propuesta es que no puede disimular en todo momento sus carencias presupuestarias. Cuesta creer que un film tan estrambótico como este haya conseguido financiarse, la verdad.
“Reeepo Maaan! Reeepo Maaan!”
Obviamente, un proyecto tan marginal y atrevido tan solo podía congregar a un casting al que calificar de héterogéneo es quedarse corto. Encabezado por Alexa Vega -los más freaks de vosotros la recordaréis como la niña de Spy Kids- lidiando con el papel de la chica enferma Shilo Wallace y un Paul Sorvino pletórico y juguetón como el villano de la historia Rotti Largo, el manipulador dueño de GeneCo, completan el reparto una sideral Paris Hilton como Amber Sweet, la hija de Rotti adicta a la cirugía, en un papel tan marciano y adecuado de niña mimada como en la vida real; u Ogre, el cantante de Skinny Puppy, que aquí se pone tras la máscara del violador desfigurado Pavi Largo, o un histérico Bill Moseley como Luigi, el tercero de los hijos de Rotti, un psicópata malnacido de navajazo fácil. Y, aunque su función no sea mas que la de rellenar plano aquí y allí, las enfermeras cañón del film, esas “Genfermeras”, no tienen nada que envidiar a las nenas de Silent Hill.
Pero, si alguien consigue brillar entre tanto exceso de personajes a medio desarrollar y narrados atropelladamente, esos son Anthony Stewart Head y Sarah Brightman. El primero como Nathan Wallace, el padre de la protagonista, y a su alter ego secreto, el Repo Man, un asesino a sueldo de alma torturada, métodos expeditivos… y un look visual acojonante, para que negarlo. Anthony Stewart Head, a quien recordaremos siempre por haberse ganado nuestros corazoncitos -sin necesidad de bisturí- en su papel de Giles, el vigilante de Buffy Cazavampiros, suma aquí otra interpretación icónica a su carrera con un trabajo por encima del film que le acompaña, demostrando sus dotes vocales y su variedad de registros escénicos. Junto a él, la diva de la ópera Sarah Brightman se hace con el hermoso papel de Blind Mag, la voz de la compañía GeneCo y su esclava desde que recuperase la visión gracias al implante de unos ojos revolucionarios propiedad de la compañía. Sus arias a lo largo del film, su caracterización y el enorme hallazgo visual -nunca mejor dicho- de esos ojos implantados capaces de grabar y proyectar todo lo que ven la convierten, junto con el siniestro personaje del hombre Repo, en las auténticas estrellas de esta historia y a lo único a lo que nos podemos enganchar realmente. Ambos consiguen transmitir una humanidad y unos dilemas más allá de la superficie de sus personajes que el resto del film necesita desesperadamente.

Música gótica y punk industrial, una sociedad futura antiutópica, un mercado de drogas de diseño extraídas de cadáveres, transplantes de órganos como la nueva moda, los saqueadores de tumbas como los nuevos camellos, una sociedad decadente, un padre obligado a matar para que su hija sobreviva, una familia de villanos a cada cual más perturbado… Nunca un pastiche de otros mundos de ficción se nos había sido presentado ante nuestros ojos de un modo tan sugerente y cautivador. El universo de Repo! La ópera genética late lleno de infinitas posibilidades. El mismo narrador, ese Saqueador de Tumbas burlesco y picarón, nos pide a gritos un spin-off propio, ¡y eso que su implicación en la trama es casi tangencial! Por desgracia, también queda patente el dicho de que quien mucho abarca, poco aprieta.
Sabes que estás a punto de ver una peli de culto cuando llevabas meses esperándola y ninguno de tus conocidos conoce aún su existencia. Sabes que estás ante una peli de culto fallida cuando eres la única persona en un cine un viernes a las 6 de la tarde y el resto de salas están llenas. ¿Qué ha pasado? Después de esperarla como agua de mayo y llevarme medio chasco, después de todos los fallos que le he sacado en esta crítica, ¿me veo capaz de seguir recomendandoos que vayáis a ver Repo! La ópera genética?
¡¡¡Por supuesto!!! Es una de estas experiencias que, más que nunca, hay que vivir para juzgarlas luego.
Lo mejor: Grita su estatus de peli de culto en una época en la que escasean.
Lo peor: Sus 98 minutos se hacen escasos.
Mi nota: 







7.5/10
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