¡¡¡Ganadores del Concurso Merry Xmas 2009!!!

January 6th, 2009

¡Saludos, participantes!

Ya he efectuado el sorteo de los premios y he aquí a los 5 afortunados ganadores.

En el primer video podéis ver el sorteo entre los 8 finalistas que acertaron la respuesta. De ellos, cuatro se llevan premio.

En el segundo video, los cuatro finalistas que no han tenido suerte en el primer video se unen a los 12 participantes que no acertaron la respuesta para el sorteo del premio de consolación.

En breve me pondré en contacto con los ganadores para confirmar los datos y enviaros el paquete a portes pagados.

Siento el retraso en el sorteo. Las mudanzas -acabo de dejar mi pisito en Barcelona… sniff sniff- y mi torpeza con el Windows Movie Maker no me han dejado ir más rápido.

¡Espero que todo el mundo se lo haya pasado bien!

¡Muchas gracias por participar! ¡Feliz 2009!

Para ver el enigma planteado y la respuesta correcta, pulsa aquí.

Repo! The genetic opera (2008)

January 3rd, 2009

Deliciosamente imperfecta

En el no tan lejano futuro del año 2056, una epidemia se apodera del planeta con un efecto devastador: los órganos empiezan a fallar masivamente. De la tragedia surge un salvador: GeneCo, una compañía de biotecnología que ofrece trasplantes de órganos - siempre que se pague por ellos. Cuando no se puede hacer frente a los pagos, la compañia GeneCo envía a los hombres Repo a recuperar los órganos implantados. En un mundo en el que los adictos a la cirugía están enganchados a los calmantes y la ley permite el asesinato, una joven busca la cura para la extraña enfermedad que sufre y también información sobre la misteriosa historia de su familia. Tras ser arrastrada al inquietante mundo de GeneCo, le resulta imposible volver. Pero todas sus preguntas encontrarán respuesta en un esperadísimo espectáculo: The Genetic Opera.


Pulsa en el poster para verlo a tamaño completo

Rara avis donde las haya, esta pequeña joya por pulir, la gran esperanza del fandom para el 2008 nos llega con bastante retraso - el DVD sale a la venta en Estados Unidos en pocos dias. Su demora es, por otro lado, comprensible. Estamos ante una peli tan de culto que hasta podríamos decir que espanta a sus potenciales seguidores. Más allá del cine comercial y de las propuestas de autor, existe un cine totalmente transversal, indefinido por naturaleza, que bebe de todas las fuentes y no acaba pareciéndose a ninguna.

No estamos ante un experimento de cine underground, pues viene avalado por los productores de Saw, que consiguen darle ese toque gore que sin duda la historia necesita. Pero, desde luego, un musical sin apenas diálogo recitado, donde el punk, el techno y el rock gótico abrazan sin reservas a un montón de referentes diversos -desde las inspiradoras The Rocky Horror picture show, El Fantasma de la Ópera o Blade Runner (sustituyan a los replicantes Nexus 6 por los pacientes de costosos transplantes que no pueden pagar los gastos médicos) hasta los videoclips decadentes de la New Wave o la Electro Body Music de los 80s-, no puede considerarse mainstream que digamos.

Repo! La ópera genética es originariamente un musical de Broadway de relativo éxito, con una reducida pero fiel parroquia de fieles que ahora se ha visto adaptado a la gran pantalla, ganando en el camino una imagineria visual barroca, absorbente y ultrakitsch. Con una historia llena de lugares comunes y personajes arquétipicos -el antihéroe, la chica perdida, el narrador, el malvado de opereta- que no consigue entusiasmar más que a ratos, la baza de esta propuesta está en su contundente banda sonora y en la distopía futurista que plantea -un mundo donde la cirugía estética se encamina hacia el transplante de órganos, una cosmética interna, por así decirlo-, donde todos los personajes son a la vez héroes y villanos.

Es una pena que los grandes logros de su salto a la gran pantalla -la sangre y la chasquería, la impactante imagen del Hombre Repo en acción o el encanto divino de la musa Blind Mag- se vean malbaratados por una narrativa nefasta -uno tiene la sensación de estar viendo un videoclip de hora y media- y una historia con demasiados cabos sueltos. Lo peor de su atrevida propuesta es que no puede disimular en todo momento sus carencias presupuestarias. Cuesta creer que un film tan estrambótico como este haya conseguido financiarse, la verdad.

“Reeepo Maaan! Reeepo Maaan!”

Obviamente, un proyecto tan marginal y atrevido tan solo podía congregar a un casting al que calificar de héterogéneo es quedarse corto. Encabezado por Alexa Vega -los más freaks de vosotros la recordaréis como la niña de Spy Kids- lidiando con el papel de la chica enferma Shilo Wallace y un Paul Sorvino pletórico y juguetón como el villano de la historia Rotti Largo, el manipulador dueño de GeneCo, completan el reparto una sideral Paris Hilton como Amber Sweet, la hija de Rotti adicta a la cirugía, en un papel tan marciano y adecuado de niña mimada como en la vida real; u Ogre, el cantante de Skinny Puppy, que aquí se pone tras la máscara del violador desfigurado Pavi Largo, o un histérico Bill Moseley como Luigi, el tercero de los hijos de Rotti, un psicópata malnacido de navajazo fácil. Y, aunque su función no sea mas que la de rellenar plano aquí y allí, las enfermeras cañón del film, esas “Genfermeras”, no tienen nada que envidiar a las nenas de Silent Hill.

Pero, si alguien consigue brillar entre tanto exceso de personajes a medio desarrollar y narrados atropelladamente, esos son Anthony Stewart Head y Sarah Brightman. El primero como Nathan Wallace, el padre de la protagonista, y a su alter ego secreto, el Repo Man, un asesino a sueldo de alma torturada, métodos expeditivos… y un look visual acojonante, para que negarlo. Anthony Stewart Head, a quien recordaremos siempre por haberse ganado nuestros corazoncitos -sin necesidad de bisturí- en su papel de Giles, el vigilante de Buffy Cazavampiros, suma aquí otra interpretación icónica a su carrera con un trabajo por encima del film que le acompaña, demostrando sus dotes vocales y su variedad de registros escénicos. Junto a él, la diva de la ópera Sarah Brightman se hace con el hermoso papel de Blind Mag, la voz de la compañía GeneCo y su esclava desde que recuperase la visión gracias al implante de unos ojos revolucionarios propiedad de la compañía. Sus arias a lo largo del film, su caracterización y el enorme hallazgo visual -nunca mejor dicho- de esos ojos implantados capaces de grabar y proyectar todo lo que ven la convierten, junto con el siniestro personaje del hombre Repo, en las auténticas estrellas de esta historia y a lo único a lo que nos podemos enganchar realmente. Ambos consiguen transmitir una humanidad y unos dilemas más allá de la superficie de sus personajes que el resto del film necesita desesperadamente.

Música gótica y punk industrial, una sociedad futura antiutópica, un mercado de drogas de diseño extraídas de cadáveres, transplantes de órganos como la nueva moda, los saqueadores de tumbas como los nuevos camellos, una sociedad decadente, un padre obligado a matar para que su hija sobreviva, una familia de villanos a cada cual más perturbado… Nunca un pastiche de otros mundos de ficción se nos había sido presentado ante nuestros ojos de un modo tan sugerente y cautivador. El universo de Repo! La ópera genética late lleno de infinitas posibilidades. El mismo narrador, ese Saqueador de Tumbas burlesco y picarón, nos pide a gritos un spin-off propio, ¡y eso que su implicación en la trama es casi tangencial! Por desgracia, también queda patente el dicho de que quien mucho abarca, poco aprieta.

Sabes que estás a punto de ver una peli de culto cuando llevabas meses esperándola y ninguno de tus conocidos conoce aún su existencia. Sabes que estás ante una peli de culto fallida cuando eres la única persona en un cine un viernes a las 6 de la tarde y el resto de salas están llenas. ¿Qué ha pasado? Después de esperarla como agua de mayo y llevarme medio chasco, después de todos los fallos que le he sacado en esta crítica, ¿me veo capaz de seguir recomendandoos que vayáis a ver Repo! La ópera genética?

¡¡¡Por supuesto!!! Es una de estas experiencias que, más que nunca, hay que vivir para juzgarlas luego.

Lo mejor: Grita su estatus de peli de culto en una época en la que escasean.
Lo peor: Sus 98 minutos se hacen escasos.

Mi nota: 7.5/10

Página oficial

[UPDATE] Concurso navideño

January 2nd, 2009

¡¡¡Hay novedades respecto al concurso!!!

8 participantes han acertado la respuesta. Los otros 12… no.

A la espera de realizar el sorteo -antes necesito aprender a editar videos y colgarlos en Youtube, gente-, os quiero dar a conocer mi fallo previo:

1. El sorteo del premio principal, El Caballero Oscuro en Blu-ray, se hará, obviamente, entre los 8 afortunados que han acertado la respuesta.

2. Una vez asignado el primer premio, se sorteará una peli en DVD entre los 7 finalistas restantes.

3. Tras los dos premios anteriores, se sorteará un disco de música en CD entre los 6 restantes.

4. Una vez asignados los tres premios principales, se sorteará un libro entre los 5 finalistas que no hayan sido agraciados en los tres pasos anteriores.

5. Y por último, se sorteará un cómic o manga entre los 4 finalistas que no hayan tenido suerte hasta ahora junto con los 12 participantes eliminados - aunque no hayáis calculado bien la respuesta, os lo habéis currado mucho, y no quiero que os vayáis a casa de vacío.

Tal vez no hayamos llegado al cupo necesario de gente para sortear tantas cosas, pero ¡¡¡qué diablos!!! Es el primer concurso en mi blog y me siento muy espléndido al respecto.

¡El sorteo en breve!

Pulsa aquí para ver si estás entre los 8 finalistas…

Secundarios de lujo (I) … Sidney Bernstein

January 1st, 2009

Hoy os traigo una nueva sección donde poder ir recuperando a esos adorables secundarios del cine capaces de dejar un recuerdo imborrable en nuestras retinas durante décadas.



Para inaugurar el año 2009, quiero revisitar una de las escenas más divertidas de Superdetective en Hollywood 2 (Beverly Hills Cop 2, 1987), dirigida por Tony Scott, el hermano currante de Ridley, una de las mejores películas de mis años mozos.

En esta secuencia conoceremos al carismático, irascible y en el fondo inofensivo contable Sidney Bernstein, un histriónico personaje de caliente temperamento y dudosa educación que recibe la visita inesperada de nuestros héroes, viéndose acorralado por unas 25 multas de tráfico impagadas.

“¡¡Yo pago todas mis multas!!”

Amenazado por ser detenido en su propio despacho por unas infracciones que no ha cometido, nuestro tiburón de las altas finanzas y simpático cabroncete Sidney Bernstein (interpretado por el cómico Gilbert Gottfried) usa su encanto yuppie y su pragmatismo capitalista para librarse del marrón mediante el soborno -o eso cree él- al detective Axel Foley (Eddie Murphy). Lo que Sidney desconoce es que Axel se ha inventado esas multas para poder sacarle de su despacho y así husmear en la contabilidad secreta de Maxwell Dent, el malo de la peli y cliente de Sidney, y así descubrir su siguiente paso.

Al final de la escena, en la que unos incrédulos detectives Taggart (John Ashton) y Rosewood (Judge Reinhold) no saben donde meterse, Axel Foley consigue salirse con la suya por partida doble: accede a los archivos de Sidney… tras haberle sacado 200 dólares al iluso contable. Olé tus huevos.

Esta escena es un gran ejemplo de escritura cómica, y no debe extrañarnos pues que su humor no haya decaído ni un ápice en estos 22 años que nos separan de ella.

Gracias a una caracterización soberbia, podemos percibir al instante que tipo de persona es Sidney cuando le vemos a través del cristal de su oficina -inquieto, nervioso, sobreexcitado- y que tipo de trabajo tiene. Salta a la legua que su dieta consiste en pastillas y café. Su primera linea de diálogo (“oh, pasen, pasen: no permitan que el hecho de que mi puerta esté cerrada les disuada en modo alguno de entrar en mi oficina!”), recitada con chispa y un sano sarcasmo por el actor Gilbert Gottfried, es toda un acierto de tono y forma.

Eddie Murphy también sabe un rato largo sobre como funciona la comedia, y por ello fue lo bastante sagaz como para permitir que Gilbert Gottfried se luciese en sus dos minutos en pantalla y no intentar competir con él. En esta escena, Murphy baja el tono de su personaje Axel Foley -un poli de Detroit que no pega para nada con la pija y estereotipada California de los bronceados y las tetas de silicona-, acostumbrado a hacerse notar allí donde va, para adoptar un tono serio y oficial -casi fuera de personaje-. creando de este modo más contraste con el histerismo creciente del abogado y el hecho de que Foley, realmente, es un poli sin jurisdicción en Beverly Hills que quiere conseguir la información que necesita usando sus argucias aprendidas en la calle.

“¿Arrestarme? ¡¡Hay gente por ahí con motosierras!!”

Solo la interacción entre Foley y Sidney Bernstein ya es suficiente para levantar la escena, pero para mejorarla áun más tenemos un tercer vórtice con la presencia de unos incómodos John Taggart y Billy Rosewood. Fijáos en la sutileza de sus gestos: clásico momento de comedia el gesto de espanto de Rosewood ante la mirada inquisitiva que Foley le dirige antes de aceptar el soborno que le ofrecen. Cuando Sidney acuerda el pago para borrar sus supuestas multas, sólo hace falta un gesto tan sencillo como ponerse las gafas de sol para remarcar el golpe cómico de la situación -dos policías estrictos siendo complices de un delito por motivos de fuerza mayor.

El manierismo sinverguenza de Gottfried, un artista curtido en la stand-up comedy, y la justa cantidad de exageración de su interpretación -ni demasiado sutil, ni demasiado histérica- hacen de Sidney Bernstein uno de los secundarios más memorables e imperecederos que las animosas sesiones de VHS de nuestra infancia nos han podido dejar.

Mis propósitos para el 2009

December 31st, 2008

Si si si, ya lo sé: este post es menos original que beber agua en un vaso. ¿Y qué?

Siguiendo las útiles enseñanzas de Me llamo Earl, es hora de abrazar los cambios personales y perseguir la voluntad de ser feliz en 2009… ¿Han visto? ¡Por fin todos esos libros de autoayuda están haciendo mella en mi vocabulario!

Es por eso que, emulando a mi paleto favorito, voy a escribir aquí una lista de las cosas que he hecho mal este 2008. Armado de las mejores intenciones -¿como si no?-, prometo intentar enmendarlas en la medida de lo que pueda durante los siguientes doce meses.

De este modo, podremos juzgar dentro de un año si he cumplido o no. ¿No os parece divertido?

#29. No he acabado la carrera

Reconozcámoslo. Alguien con -sigh- 31 años no puede arrastrarse por la facultad indefinidamente. Cuando entro en clase todos los alumnos me confunden con el profesor. ¡Ah, Arquitectura! ¡Caprichosa, cruel amante!

Mejor me la quito de encima cuanto antes y me dedico a otros menesteres. Se lo debo a mi familia, que tanta paciencia tiene y me aguantan con todas mis imperfecciones.

#52. Hice del sexo una metáfora para todo

No es algo de lo que esté orgulloso -bueno, tal vez un poquit… ¡mosquis, no!

Supongo que de ahora en adelante tendré que acostarme con más personasacostarme con menos personas … ¡con la gente adecuada! y dejar de fastidiar el equilibrio de los demás.

Necesito acotar mis carencias afectivas y no convertirlas en dardos. Alguien puede salir herido.

# 67. Prometí plantar un árbol

Y creo que podré cumplirlo sin demasiados problemas. Las tormentas del último mes han dejado una vacante en la flora troncal de mi jardín.

#83. Dejé inacabado el guión que estaba escribiendo

Pero… ¿cuál de ellos? ¿El de cine? ¿El del cómic? ¿Cuál de los dos cómics? ¿Zomba? ¿Penrose? ¿El del videojuego? ¿El de la sitcom? Aisss…

No han llegado las campanadas y ya me estoy deprimiendo.

#110. No he creado mi propia banda de música

Conozco a esta chica que tiene madera para ser la vocalista perfecta, un cruce entre Karen O de los Yeah yeah yeahs y la japonesa Olivia Lufkin. El problema es que no acaba de decidirse a lanzarse al ruedo.

Veamos: soy un gran fan del punk; ganas de provocar no me faltan… ¡Diablos! Si pudiera, viviría dentro del manga de Nana de Ai Yazawa las 24 horas y me convertiría en un cruce entre Takumi, Yasu y Ren - aunque, con lo calzonazos que soy, acabaría siendo un híbrido entre Shoji y Nobu, ha ha ha!

Mientras sigo practicando con mi bajo -y me compró el Rock Band para amenizar más mis Speaker Parties-, os avanzo el track list de mi futura banda:

1. Engendrous
2. Bondage Queen
3. Now I Have A Machine Gun
4. Peace on Phobos IV
5. Stealing From The Handicapped
6. Open to All Suggestions
7. (No Slut Ain’t Gonna Tell Me) What To Do
8. Let My Shovel Into Your Tender Graveyard

… por citar solo unos pocos títulos abisales, seeee…

Obviamente, nuestra página en MySpace será censurada y seremos llevados a juicio por desacato a la autoridad e injurias a la Corona. En nuestro alegato, tiraremos semen de ballena por todo el juzgado y apelaremos a la clemencia del tribunal cantando temas de Farruquito y Jon Bon Jovi. Estamos convencidos en conseguir un sobreseimiento.


Nada evita más condenas que una actitud positiva y jovial, pero por si acaso: “¡¡Yo no lo hice!!”

Hay más, pero nos van a dar las uvas si tengo que escribir todos mis deslices.

Digamos que todos tenemos un lado que nos devuelve la sonrisa cuando nos miramos en el espejo. Para ser mejor persona, debo empezar a fijarme más en el otro lado, el que siempre cabecea, y convencerle de que el 2009 va a ser un año tan bueno -si no mejor- que éste.

Yo así lo creo… Tengo fe en el futuro. ¿Y vosotros?

¡Feliz año nuevo y cuidado donde metéis la autoestima esta noche, marrulleros!

Why so serious?

Mi nombre es Harvey Milk - My name is Harvey Milk (2008)

December 30th, 2008

Un biopic necesario

Cansado de huir de sí mismo, Harvey Milk deja un puesto ejecutivo en Wall Street para salir del armario y mudarse al barrio Castro, de San Francisco, con su eterno compañero Scott Smith. Abre una tienda de cámaras que no tarda en convertirse en el punto de encuentro del barrio, cuyos vecinos no tienen otro lugar para reunirse en una época particularmente rígida. Harvey se da cuenta de que no son pocos y empieza a hablar por ellos. Se enfrenta a empresarios, sindicatos y políticos intolerantes. Sus victorias son cada vez mayores. Su valentía –recibe amenazas constantes– inspira a otros a seguir sus pasos. En su vida privada, empieza una destructiva aventura con Jack Lira, un joven que se agarra a él para sobrevivir. La comunidad homosexual, que se siente unida y más fuerte, le elige para un puesto público y se convierte en el primer político abiertamente gay elegido en el país. Su mensaje de libertad y esperanza le crea muchos enemigos, y deberá enfrentarse a Dan White, el hombre que acabará asesinándole. Pero incluso después de su muerte, la voz de Harvey habla de la valentía de una generación que abrió una nueva época de tolerancia y entendimiento.


Pulsa en el poster para verlo a tamaño completo

Los guionistas de cine, al enfrentarse a la escritura de un biopic, ese género que se dedica a honrar la biografía de alguien en concreto, corren el riesgo de caer en un frío distanciamiento por un lado o en una adulación excesiva hacia el sujeto de su obra por otro. Eso sin mencionar el peligro de dramatizar demasiado los hechos reales, pudiendo echar hacia atrás a espectadores más rigurosos con la veracidad de la historia.

Por suerte, nada de esto es algo que deba preocuparnos. Mi nombre es Harvey Milk consigue transportarnos hasta esa convulsa época en Estados Unidos donde las libertades civiles no eran algo todavía consolidado y Gus Van Sant, su director (responsable de las notables Gerry, Descubriendo a Forester y las estupendas Elephant, El indomable Will Hunting y Mi Idaho privado) consigue trazar aquí un acercamiento respetuoso a la figura del político Harvey Milk y su lucha por los derechos homosexuales en los años 70.

Dándole forma a esta historia desde dentro, el gran pilar del film es el papel honesto y valiente de su protagonista, Sean Penn. En él recae la responsabilidad última de hacer creíble al personaje de Milk - y hay que decir que lo consigue con creces. A estas alturas de su carrera, es de agradecer que un actorazo como él que ya no tiene nada que demostrar siga asumiendo estos riesgos de un modo tan encomiable.

Secundando a Sean Penn en el cásting, tenemos a grandes promesas como el joven Emile Hirsch (quien este 2008 ha protagonizado Speed Racer y la poética Hacía rutas salvajes, donde trabajó a las órdenes del propio Sean Penn) interpretando a Cleve Jones, un activista que conocío a Milk cuando todavía era un crío y se dedicaba a vivir de su cuerpo. También tienen jugosos papeles James Franco (a quien hemos visto hace dos semanas en Superfumados) y el mexicano Diego Luna, ambos como parejas/amantes de Harvey Milk en distintos momentos del film, y a Josh Brolin (quien también ha tenido un excelente 2008 con No es país para viejos) intepretando a Dan White, el concejal de la alcaldía que acabó con la vida del alcalde y de su colega Milk en 1978.

Este film consigue engancharnos desde el primer minuto con una honestidad poco habitual en este tipo de largometrajes. El hecho de que Gus Van Sant, cineasta abiertamente homosexual, tome las riendas de esta adaptación significa mucho para la integridad artística de la propuesta. Y es que Mi nombre es Harvey Milk acaba postulandose como uno de los biopics más valientes y necesarios en en estos tiempos que corren, en los que damos por supuestos muchos derechos y libertades civiles -como el derecho a la intimidad, a la no discriminación laboral por nuestras tendencias sexuales, a la libertad de expresión- que siempre, en cualquier momento y lugar, se ven amenazadas por las fuerzas de la intolerancia y el conservadurismo.


La jefa de campaña Anne Kronenberg y el activista Cleve Jones, vitales para el concejal Milk

A juzgar por el testamento grabado que nos dejó Harvey Milk -a partir del cual Gus Van Sant construye la narración desde la primera secuencia-, queda claro que él era plenamente consciente de lo mucho que se estaba exponiendo, de que alguien tan icónico y hóstil con los prejuicios de la sociedad tan sólo podia acabar como JFK, como el reverendo King - siendo un mártir acribillado. Aún así, Milk no cejó en su empeño por defender públicamente aquello que, en el fondo, todos sabemos que es lo correcto.

Hay historias que merecen ser contadas. Otras, como ésta, merecen no ser olvidadas jamás. Por cada Harvey Milk en la vida pública hay un millón de carcamales dispuestos a pisotear sus ideas.

No podemos dejarles salirse con la suya.

Lo mejor: Construye la tensión dramática con precisión y garra hasta el conmovedor final.
Lo peor: Creer que la lucha por los derechos y la libertad pertenece al pasado.

Mi nota: 9/10

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La cuestión humana - La question humaine (2007)

December 29th, 2008

El monstruo al que damos vida

Simon trabaja como psicólogo en el departamento de recursos humanos de una gran multinacional petroquímica. Su labor consiste en la organización de raves y juegos de rol donde los jóvenes empresarios son llevados hasta la extenuación para detectar sus flaquezas y aptitudes. La fría y calculadora vida de Simon se ve alterada cuando, un día, uno de los directivos le encarga una misión confidencial: investigar al director general de la empresa, al que creen perturbado mentalmente. Inmerso en una extraña conspiración, Simon irá viendo cómo su existencia se va resquebrajando, invadida por los ecos de un pasado siniestro que le harán enfrentarse a la “cuestión humana”.


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Nada mejor para quitarse el regusto a comida navideña que ir a ver una peli francesa en la que, aparentemente, no pasa nada pero nuestro prota las pasa putas. El cine de nuestros vecinos franceses, con una industria mucho más potente y respetada de puertas para adentro que la nuestra, es experta en facturar estos films intimistas en los que el protagonista se empieza a comer la olla - y nosotros la nuestra, por solidaridad.

La premisa (el psicólogo psicoanalizado) da pie a un film donde todo es conflicto interno, cuyo andamiaje se sustenta sobre los hombros de un actor como la copa de un pino, un Mathieu Amalric inquietante y turbador que se ha puesto las botas este 2008 - siendo notables sus papeles protagonistas en La escafandra y la mariposa y haciendo de villano en la reciente 007 Quantum of Solace. A medida que se involucra en la investigación de la errática actitud de uno de sus jefes, el pobre va planteándose su papel en la enorme empresa que devora su existencia y la de la gente que le rodea.

Todo esto está muy bien puntuado con su pandilla de amigos, unos dilettantes melómanos a los que tan sólo llegamos a conocer transversalmente, en brevísimas escenas. En ellas, el personaje de Simon se relaja con su novia Louise, una fuerza de la naturaleza llena de sensualidad cuya relación se ve amenazada por los repentinos cambios de humor de su novio psicólogo. Este contrapunto es esencial para entender la profunda analogía que el film hace de las empresas modernas con el régimen nazi. Y es que no hay modo alguno de ganarse la vida honestamente sin implicar que otros pierdan todo lo que tienen. El mundo es doblemente cruel: nos pisotea y encima nosotros disimulamos como si la desgracia y los problemas (sociales, laborales, sentimentales) pudiesen esconderse detrás de la cortina de la educación.

Con claros parecidos a obras maestras del manga como Monster de Naoki Urasawa, donde la tortura mental y el pasado nazi es capaz de perseguirnos a través de los hijos de los implicados, el film va construyendo un final parecido al de Soldados de Salamina, donde la investigación del protagonista concluye con la confesión del único superviviente que lo puede contar todo. En un emotivo discurso sobre la perversión del lenguaje -el mayor instrumento de esclavitud que la humanidad jamás conocerá-, asistimos a la catarsis del protagonista.

Pocos films retratan con tanto desasosiego la estupidez de volcar nuestras vidas a un sistema y a una sociedad que aceptamos porqué, en el fondo, nunca dejaremos de ser animales. Está en nosotros el hacernos daño para sobrevivir y necesitamos saber que las cosas nos funcionan bien porque alguien, en algún sitio, está siendo apaleado o tratado como basura en pos de la productividad, la convivencia y la corrección política.

Lo mejor: Te afecta a niveles que al principio no percibes.
Lo peor: Solo para paladares curtidos.

Mi nota: 8/10

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